Durante la pasada VII Conferencia Barcelona-Pittsburg celebrada en mayo, la Dra. Claudia Kawas ofreció una conferencia sobre centrada en un estudio (realizado en colaboración con investigadores de las universidades de California, Pennsilvania y John Hopkins University School of Medicine), en torno a esclarecer si la demencia es una parte inevitable del envejecimiento.
El estudio abordó específicamente la demencia en la más avanzada vejez (personas de más de 90 años) y aspectos como la prevalencia, la incidencia, los factores de riesgo y las correlaciones clínicas patológicas de la demencia en la más avanzada vejez.
A continuación resumimos algunos de los principales aspectos abordados por la Dra. Kawas, seguros de que será de gran interés para los lectores de Magazín Alzheimer.
Se estima que actualmente existen en España alrededor de 380.000 personas mayores de 90 años, y las proyecciones apuntan a que en 2030 serán casi 800.000, cifra que casi se duplicará en 2050 (World Population Prospects: The 2008 Revision).
Precisamente, la prevalencia y la incidencia de la demencia, los tipos de demencia y los factores de riesgo y de protección relacionados con ella son factores desconocidos en las personas mayores de 90 años.
El estudio de la Dra. Kawas involucró inicialmente 13.978 participantes, de los cuales quedaron finalmente 956 personas con una media de edad de 95.8 años. De ellos, 76% eran mujeres, 41% tenían grado escolar o superior, 77% estaban viudos o viudas, y 14% aun estaban casados. Finalmente, el 40% recibían algún tipo de asistencia por parte de un cuidador profesional o por parte del grupo familiar, mientras el 31% vivían solos.
El examen neurológico que se les practicó arrojó que las condiciones cognitivas eran normales para el 33% de las mujeres y 43% de los hombres. El 26% de las mujeres y el 33% de los hombres tenían con alguna alteración cognitiva sin demencia; mientras que el 41% de las mujeres y el 24% de los eran tenían demencia.
En relación con la prevalencia de la demencia (de cualquier causa) la Dra. Kawas comentó que se aprecia una media de 45% en las mujeres, que se eleva hasta llegar al 71% en las de más de 97 años . En el caso de los hombres la prevalencia es muy homogénea conforme avanza la edad, con un promedio de 28%.
Los datos sobre la incidencia de la demencia (de cualquier causa) arrojan una media de 18.3% por año en las mujeres y de 17.9% por año en los hombres. En general, los diversos estudios sobre incidencia de Alzheimer muestran tasas de incidencia muy variables, pero básicamente el índice se va duplicando cada 5 años de vida.
Cuando se habla de una tasa tan elevada como el 18% anual (11 casos por cada 100 personas por año), significa que si estás vivo a los 95 años tienes una probabilidad de cada cinco de desarrollar demencia al finalizar ese año, y tenemos a muchas personas con demencia cuando tenemos a doce millones de individuos de esta edad en un país.
En algunos estudios resulta que el riesgo de padecer demencia se reduce, aunque se reduzca desde un nivel muy elevado, otros estudios se fijan en el riesgo y este riesgo sigue aumentando o se reduce pero menos. Y la variabilidad entre estas estimaciones es realmente enorme, muy grande, así que nos interesaba descubrir más de las personas ente 90 y 100 años, y cuáles son los factores de riesgo para la demencia, por ejemplo, para este estudio poblacional.
Las investigaciones de corte transversal sobre los factores de riesgo y la demencia arrojan que no existe relación entre factores como el índice de masa corporal (BMI en inglés), el alcohol, la cafeína, los niveles de Homosisteína o la función tiroidea, y factores preventivos como el suplemento de vitaminas E y C, la actividad física prolongada.
Así que, para resumir, en cuanto a los factores de dieta vimos un aumento de la longevidad con el consumo del alcohol y con un consumo moderado de cafeína. También que no es bueno estar demasiado delgado en la edad adulta, y que es muy malo perder peso a medida que vamos envejeciendo, y se puede aumentar la longevidad con todo tipo de actividades, sea ejercicio físico (por debajo de 2 horas diarias) u otras actividades diarias en cualquier cantidad.
Por otra parte, se apreció que no había relación entre la vitamina E o la vitamina C y la demencia, ni el peso, ni el alcohol, cafeína, actividades, por lo que no son prospectivos para la calidad de vida. Lo excepcional es que todos estos factores no estaban relacionados con los casos de demencia en la cohorte.
En cuanto a la correlación entre los factores de riesgo vascular y la demencia prevalente, el estudio arrojó que el principal factor de riesgo es la Hipertensión (46%), por encima de la enfermedad coronaria arterial (12%), del infarto del miocardio (12%), insuficiencia cardiaca congestiva (17%), fibrilación auricular (22%), y ataque cardiaco (23%). Cabe anotar que los factores de riesgo vasculares no distinguen entre participantes dementes y no dementes, exceptuando la hipertensión.
Sin embargo, los resultados sobre la importancia de la hipertensión como factor de riesgo para la demencia requieren potenciales interpretaciones que la Dra. Kawas propuso:
- Lo que se considera una presión arterial “normal” puede ser diferente para las personas mayores de 90 años.
- Los vasos cerebrales envejecidos puede requerir aumento de la presión arterial para una adecuada perfusión.
- La presión arterial baja puede ser un marcador para otras enfermedades.
- Se deben tener en cuenta los efectos de la medicación (inhibidores de la acetilcolinesterasa, bloqueadores de canal-Ca, etc.), y la atención médica diferencial.
Finalmente, las conclusiones que arrojó el estudio fueron las siguientes:
- La demencia continúa aumentando con la edad.
- Las causas de la demencia en la más avanzada edad no se han establecido.
- Los factores de riesgo para la demencia en las personas más mayores son diferentes y pueden representar factores modificables como: Saturación de oxígeno, rendimiento físico y presión arterial.
La Dra. Kawas replanteó la pregunta ¿es la demencia parte del envejecimiento? Su respuesta fue “No lo sabemos”, pero creo que vale la pena tratar de mejorar y retrasar la demencia en todas las edades.
De modo que hay muchas preguntas por responder sobre la demencia de las personas de más edad:
¿Cuál es la relación entre estos hallazgos preliminares: entre la salud física, pulmonar y cardiovascular y su vínculo con la demencia?;
¿Cuál es la importancia de estos factores a medida que interactúan con la edad?
¿Cuáles son las causas de la demencia a medida que va avanzando la edad, a medida que vamos envejeciendo?
¿Cómo se detecta esta pérdida cognitiva asociada con el envejecimiento en lugar de asociarla con una patología proteínica Tau, amiloide, etc.?
¿Cuál es la contribución del ejercicio?
¿Por qué parece que el ejercicio sea tan bueno?, (como lo hemos visto en la mayoría de estudios), y esta relación prospectiva se puede utilizar para disminuir el riesgo de desarrollar demencia en este grupo de personas de muchísima edad.
Y finalmente, se plantea el cuestionamiento de si estos factores de riesgo son predictivos o son parte de la expresión temprana de la enfermedad o de una enfermedad concurrente. Así que se espera tener estudios de mayor plazo que den una idea más clara de auténticos factores de riesgo.
Dra. Claudia Kawas (Profesora de Neurología, Neurobiología y Comportamiento en la Universidad de California, Irvine, y quien desarrolla actividad clínica e investigadora en las áreas del envejecido y la demencia)
Colaboradores: María Corrada , Annlia Paganini-Hill, Dan Berlau, Carl Cotman, David Cribbs, Malcolm Dick, Charles Glabe, Ronald Kim, Frank Lamerla, Ira Lott, Robert Moyzis, Carrie Peltz, Wayne Poon, Mick Rugg, Arnold Starr, Andrea Tenner, Ronald Brookmeyer, John Trojanowski, Virginia Lee, Juan Troncoso.